Según los testimonios de los pasajeros recogidos por el diario «The Sun», los que iban a bordo oyeron un ruido ensordecedor cuando la ventanilla del avión se hizo añicos a causa de los restos procedentes del motor.

Momentos después, un pasajero de 61 años fue «succionado» hacia fuera y acabó siendo arrancado de su asiento; su esposa lo sujetó, lo que evitó que su marido saliera disparado del avión.

Ryanair ya ha confirmado los hechos en un comunicado de prensa enviado a Reuters. La aerolínea afirma que el pasajero recibió atención médica inmediata tan pronto como el avión realizó un aterrizaje de emergencia en Grecia.