La iniciativa, conocida como la "Casa de la Vida", utiliza terrenos cedidos por la comunidad judía para cultivar plantas frutales y medicinales. Los viveros ayudan a hacer frente a los problemas climáticos, como la deforestación, la erosión y la inseguridad alimentaria. El proyecto pretende reducir la pobreza rural, apoyar la agricultura y reavivar la cooperación interreligiosa.
Créditos: Unsplash; Autor: @dmadventure;
La iniciativa comenzó en un pueblo cercano a Marrakech, donde un cementerio de 700 años de antigüedad alberga ahora un vivero que produce decenas de miles de plantones al año. Desde 2012, se han cultivado y distribuido cerca de 300.000 plantones de árboles a unas 1.500 familias de agricultores. La Fundación del Alto Atlas apoya el proyecto formando a los agricultores y construyendo infraestructuras como pozos de agua. El modelo se está extendiendo por todo Marruecos, aunque los problemas de propiedad de la tierra siguen siendo un obstáculo.








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