El proyecto ha convertido terrenos industriales en un creciente activo medioambiental y económico, apoyando la regeneración regional y el desarrollo sostenible a largo plazo. Las autoridades afirman que las vías navegables interconectadas impulsarán el turismo, crearán empleo y mostrarán cómo las antiguas regiones industriales pueden adaptarse a un futuro posterior al carbón.

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El Lakeland lusaciano abarca ahora unas 14.000 hectáreas, con nuevas conexiones entre lagos que mejorarán el turismo y el ocio. El último lago, Sedlitz, se ha abierto al baño y a la navegación, completando así décadas de trabajo para reconvertir los emplazamientos mineros.