Me encanta pasear por el centro histórico de Silves, es muy tranquilo y siempre encuentro alguna tienda nueva o una cafetería con pasteles caseros. El castillo de Silves, uno de los mejor conservados de Portugal, se alza sobre la ciudad. Las calles son bastante estrechas y un poco empinadas en algunos tramos, pero eso forma parte del encanto. Hay pequeños cafés y algunas tiendas por el camino, pero nunca parece demasiado concurrido.
Curiosamente, incluso en pleno verano, Silves suele ser más tranquila que otras ciudades del Algarve. Debido al calor, la mayoría de la gente se dirige directamente a la costa, lo que hace que la ciudad parezca más relajada. A finales de julio, sin embargo, todo cambia durante la Feria Medieval de Silves, cuando las calles se llenan de música, comida y un ambiente completamente diferente.
